Saludo del párroco

Durante lo que llevamos del presente mes de Octubre, comenzamos todas las actividades pastorales de la Parroquia, correspondientes al nuevo Curso Pastoral 2019-2020. Y lo hemos hecho en clima de oración y en el nombre del Señor en todos los grupos. Porque consideramos totalmente necesario tomar conciencia, al principio de curso, de lo que somos, por qué nos comprometemos a trabajar en la Comunidad y qué se nos pide hacer.

El trabajar pastoralmente en la Iglesia se debe fundamentalmente a la llamada que Dios nos hizo a través del bautismo. Todos los bautizados estamos llamados y elegidos a participar y continuar la misión de Jesús en el mundo: Evangelizar. Y no evangelizar de cualquier manera, sino con espíritu de éxodo y misionero, como nos insiste el Papa, saliendo de nosotros mismos, de nuestras pasividades y comodidades, de nuestras inercias y seguridades, buscando y enseñando a buscar siempre la verdad, la justicia, la fraternidad y la convivencia pacífica entre nosotros. Sintiendo el gozo y la alegría de ser instrumentos de salvación en las manos del Señor, entregándonos de todo corazón al servicio del Señor en los hermanos, sin poner condiciones ni reclamar recompensa alguna, con total gratuidad y entusiasmo, ligeros de equipaje, con responsabilidad y alegría; creando a nuestro alrededor espíritu de convivencia, fraternidad, comunidad de creyentes entre todos nosotros.

Para vivir todo esto y más es para lo que nos llama el Señor a todos los que, de una manera u otra, trabajamos pastoralmente en nuestra Comunidad. Pongámonos manos a la obra todos: unos trabajando en los grupos de pastoral con nuevo y renovado impulso, otros madurando la fe en los grupos de formación y catequesis, otros apoyando y creando un clima de positividad y ayuda… Y todos agradeciendo siempre al Señor que cuente con nosotros y que nosotros podamos responder a su llamada desde la humildad y la mayor disponibilidad posible.

Comenzamos las actividades pastorales