Jóvenes

UN APÓSTOL DE LA VIDA (Mª Luisa Contreras Vázquez)

Te invito a leer el testimonio de un joven, que ha vivido pocos años  pero muy intensos y ha aprendido en la prueba del dolor, a valorar, aceptar y  enseñar  a los demás cómo Dios está siempre a nuestro lado, nos acompaña en  las personas que tenemos a nuestro alrededor y nos inunda de  paz, fortaleza,  esperanza e incluso alegría.

Tengo 20 años, a los 18 me diagnosticaron leucemia, me he dado varias quimioterapias y me he trasplantado la médula. Después de unos 10 meses limpio me dicen que vuelvo a tener leucemia, por lo que hay que repetir el proceso, con la diferencia que esta vez no tengo donante de médula.

Pablo Ráez, con su lema” Siempre fuerte, siempre,  el joven malagueño que se ha convertido en todo un ejemplo para decenas de miles de españoles por cómo transformó una leucemia en una experiencia contagiosa de amor a la vida y al prójimo .. En una de sus últimas entrevistas dijo que la mejor forma de vivir es «amar y ser feliz» . Su historia ha tenido tanta repercusión por la manera en la que afronta su enfermedad. Ha trasformado el miedo en esperanza . Nos dice: “El cáncer no es una enfermedad, es un aviso de la vida y cada uno lo interpreta como sabe y puede. También os lo digo a vosotros, jamás os rindáis... Podéis hundiros, caeros, haceros daño pero siempre levantaros, mirar hacia delante y a cumplir sueños. Pablo supo convertir cada mal momento en una lección de cómo amar lo que tenemos y valorar lo cotidiano.

Uno de sus últimos posts decía: Esta vez he perdido el miedo, he perdido el miedo  a estar aquí, a morirme, a sufrir, a todo, será lo que tenga que ser. La muerte no es triste, lo triste es que la gente no sepa vivir. Cuando eres capaz de dejar atrás el pasado, dejando atrás miedos e inseguridades, es cuando puedes afrontar el presente.

«Demos más sonrisas, demos más abrazos, demos más paz, demos la mejor versión de nosotros mismos. Demos gracias a la vida por darnos el gran lujo de poder despertarnos cada mañana. Seamos más agradecidos». «¿Qué mayor satisfacción hay que ayudar a los demás si todo lo que das a los demás te lo estás dando a ti?» Pablo Ráez, ha fallecido , con una sonrisa en los labios, sintiéndose satisfecho, porque aunque él no ha superado la enfermedad, ha colaborado, concienciando a la humanidad para que se salven muchas vidas.